La conversación que no fue sobre fútbol
— Mamá, ¿nosotros odiamos a los ingleses?
La madre llevaba varios años preguntándose lo mismo, pero en ese momento supo qué contestar:
— No, hija, no es eso.
— ¿Y por qué dicen que contra Inglaterra nunca es un partido más y hay que ganar como sea?
— Porque para muchos también es un recuerdo o una herida, hija.
— ¿Un recuerdo de qué?
— De muchas cosas.
— ¿De Maradona?
La madre se ríe y contesta:
— Sí, también es un recuerdo de Maradona.
— ¿El gol que hizo con la mano?
— Sí, hija, fue con la mano. Algunos lo vieron como una picardía, otros como una revancha futbolera. Pero después vino otro gol: lo hizo gambeteando a medio equipo inglés, y ahí entendimos que Diego nunca necesitó una mano para ser eterno.
La nena baja la mirada e hizo el inevitable pregunta:
— ¿Y Malvinas?
Con un nudo en la garganta, la mamá miró la bandera posada al lado del televisor por primera vez en toda la charla y dijo:
— Ahí está la herida. Familias que siguen extrañando, hay nombres escritos en cruces, hay soldados que no volvieron a ser quienes eran, y hay otros que incluso nunca pudieron volver.
Con cara de poco entender, la niña pregunta:
— ¿Entonces cuando juega la Argentina contra Inglaterra jugamos por las Malvinas?
La madre contestó con un rotundo:
— No, no, hija. Malvinas no se juega en una cancha. Malvinas pertenece a la historia, al dolor y a la memoria. Y el fútbol no puede reparar una guerra, menos empatarla ni borrar lo que pasó.
— ¿Y entonces por qué se siente distinto? ¿Qué tiene un Argentina-Inglaterra?
— Hija, las personas —o por lo menos los argentinos— no solemos tener compartimentos. Llevamos todo junto: los recuerdos, las alegrías, las tristezas... Y cuando vemos esa camiseta enfrente, inevitablemente aparecen imágenes y cicatrices que se unen en abrazos. Algunos recuerdan a un familiar que combatió, otros ven a Maradona levantando los brazos en el Azteca, y otros ven al ladrón humillado en una repetición eterna de frustraciones que un solo tipo les generó con algo que supuestamente ellos inventaron. El gol más hermoso de la historia de este deporte se lo hicieron al creador del deporte.
— ¿Entonces le robamos al dueño y al creador?
— Al ladrón le robamos.
— Mamá, ¿algún día este partido va a dejar de ser distinto?
La madre mira a la niña y le contesta:
— Vos aprovechá. Mirá bien este partido.
— ¿Por qué?
— Porque algún día vas a tener a una niña enfrente, y cuando ella te pregunte por qué contra Inglaterra nunca es un partido más, vas a descubrir que esta conversación nunca fue sobre fútbol.
Por: JJGONZALEZ.